El diente es la estructura más resistente del cuerpo. Está diseñado para aguantar la fuerza de masticar, pero no siempre necesitas un golpe o un accidente grave para que se dañe. Existe un tipo de daño más discreto y traicionero: un desgaste microscópico que debilita el diente poco a poco. Hablamos de las microfisuras o grietas dentales.
Mucha gente sufre de sensibilidad dental intermitente o un dolor que no logran ubicar bien al masticar, sin saber por qué. La mayoría de las veces, la causa no es una caries obvia, sino estas grietas. Estas fisuras son como caminos que atraviesan el esmalte, llegan a la parte sensible del diente (la dentina) y abren la puerta a una fractura total.
Justo en este artículo te va a explicar de forma clara qué son estas microlesiones, cómo aparecen por hábitos que haces todos los días y, lo más importante, cómo detectarlas y detenerlas antes de que el problema se vuelva enorme.
Piensa en las microlesiones como fracturas muy pequeñas e incompletas. Comienzan en la capa externa del diente (el esmalte) y, si no se detienen, se hunden hasta la capa que sigue, la dentina.
El concepto clave es la fatiga del material. Imagina que estás doblando un alambre una y otra vez: no se rompe a la primera, sino después de muchos movimientos. Nuestros dientes están sometidos a ciclos constantes de presión y relajación al masticar. Si tienes malos hábitos, estos ciclos se aceleran y el diente acumula un daño invisible que, con el tiempo, se convierte en una grieta seria.
La diferencia importante:
No estamos hablando de que el diente se rompa por un golpe (un traumatismo). Estas fisuras se desarrollan lentamente por la presión o el estrés interno y repetitivo.
La gran mayoría de las microlesiones tienen un origen claro: aplicamos una fuerza demasiado grande o desigual sobre el diente.
El bruxismo (esa manía de rechinar o apretar los dientes) es la causa de riesgo más potente, sin necesidad de golpes. Cuando aprietas, generas fuerzas (de lado y verticales) que son superiores a lo que el esmalte puede soportar.
La boca no es una herramienta universal. Usarla para cosas para las que no está diseñada o aplicar fuerzas puntuales todo el tiempo es una invitación a la fisura.
Hábito de Riesgo | Dientes Afectados Típicamente | Lo que Sucede |
|---|---|---|
Morder bolígrafos, tapas de botella | Los dientes delanteros o colmillos | Fuerza concentrada en un punto pequeño |
Usar los dientes para abrir paquetes/bolsas | Los dientes delanteros | Se hace un efecto de palanca y mucha tensión |
Masticar hielo o cosas durísimas | Muelas (posteriores) | Presión extrema y cambio brusco de temperatura |
Aunque pasa menos, los cambios muy rápidos de temperatura pueden ser un problema. Tomar algo helado justo después de una sopa muy caliente puede generar tensión entre las capas del diente, contribuyendo a la fisura. De igual manera, si hay químicos o ácidos que debilitan la capa superficial, el diente es más vulnerable a romperse al masticar.
Las microlesiones son difíciles de identificar porque sus síntomas van y vienen, o son ambiguos. Ignorar estas señales es el peor error que puedes cometer, porque lleva a una fractura mayor.
Señal de Alerta | Lo que Sientes Realmente | Lo que Significa Clínicamente |
|---|---|---|
Sensibilidad al Morder | Un dolor fuerte y punzante, pero solo cuando sueltas la mordida (no al apretar). | La fisura se abre al liberar la presión, irritando la pulpa (el nervio). |
Dolor que No Encuentras | Sensibilidad que aparece de repente, es breve y no logras decir exactamente de qué diente viene. | El nervio está molesto e irritado, pero el daño aún no es constante. |
Sensibilidad al Frío/Calor en un Diente | Una reacción muy intensa a la temperatura en un solo punto específico. | La grieta ya está exponiendo la dentina (la capa sensible) al exterior. |
Bordes que Pinchan o Raspan | Notas con la lengua una zona áspera o un borde filoso al pasar el dedo por el diente. | La fisura ya rompió la superficie y se están desprendiendo pedacitos muy pequeños. |
El mayor peligro de las microlesiones es que no paran de crecer. Un diente fisurado no va a sanar por sí mismo.
Si dejas pasar esa sensibilidad o ese dolor esporádico, la grieta va a seguir viajando a través del diente hasta llegar al nervio (la pulpa).
El costo de no actuar a tiempo:
El precio de posponer la visita es cambiar una solución sencilla por un procedimiento caro y complicado que implica la pérdida de tu diente sano.
Para ti, la microlesión puede ser invisible. Para un profesional, hay herramientas específicas para encontrar el daño.
El tratamiento siempre va de la mano con qué tan profunda es la fisura:
El mejor tratamiento es evitar que suceda. Detener el avance de la fatiga dental implica un cambio en tu forma de pensar y en tus hábitos diarios.
Tu diente es un sistema que te da avisos. Tu tarea es aprender a escucharlos.
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