Cuando vas a una revisión dental, es normal pensar que el objetivo principal es encontrar caries, revisar empastes o hacer una limpieza. Sin embargo, el examen odontológico va mucho más allá de los dientes.
Durante décadas, los antibióticos transformaron la medicina. Infecciones que antes eran mortales comenzaron a tratarse con eficacia y rapidez. Cirugías más seguras, tratamientos oncológicos más viables y menos complicaciones graves fueron posibles gracias a ellos.
Hoy enfrentamos un desafío silencioso: la resistencia bacteriana.
El sarampión ha vuelto a aparecer en distintas regiones y, como ocurre con otras enfermedades prevenibles, suele hacerlo cuando existen personas no vacunadas o con esquemas incompletos. Esto ha generado muchas dudas, especialmente entre familias que no cuentan con su cartilla de vacunación o que no recuerdan si ya recibieron la vacuna.
La buena noticia es que el sarampión se puede prevenir y que, incluso en contextos de brote, existen acciones claras y efectivas para proteger la salud, tanto en niños como en adultos.
Este blog busca explicar, de forma sencilla y práctica, qué hacer, cómo funciona la vacunación en México y cómo reducir el riesgo de contagio.
La medicina, como muchas otras disciplinas científicas, no siempre fue un espacio abierto para las mujeres. Durante siglos, estudiar, ejercer y ser reconocidas como médicas implicó enfrentar barreras sociales, legales y culturales que parecían imposibles de cruzar.
Sin embargo, hubo mujeres que decidieron hacerlo de todos modos.
Con conocimiento, determinación y una profunda vocación de servicio, abrieron camino no solo para ejercer la medicina, sino para transformar el sistema de salud y ampliar las oportunidades de quienes vendrían después.
Despiertas con dolor en la mandíbula, rigidez en el cuello o una sensación de presión en la cabeza. Tal vez piensas que dormiste en mala posición, que estás estresado o que fue solo una mala noche. Sin embargo, cuando estos síntomas se repiten con frecuencia, el cuerpo podría estar enviando una señal clara: bruxismo.
La mayoría de las personas imagina que una enfermedad importante “se nota”. Que duele, que avisa, que da señales claras.
La hipertensión arterial rompe por completo con esa idea.
En la gran mayoría de los casos, no causa síntomas evidentes. No duele. No molesta. No interfiere de forma inmediata con la vida diaria. Y precisamente por eso, puede avanzar durante años sin ser detectada, causando daño silencioso en órganos vitales como el corazón, el cerebro, los riñones y los vasos sanguíneos.
Es una de las preguntas más frecuentes en consulta nutricional.
¿El desayuno es indispensable? ¿El ayuno intermitente es mejor? ¿Qué pasa si no tengo hambre por la mañana? ¿Y si quiero bajar de peso?
La realidad es simple, aunque no siempre popular: no existe una respuesta universal.
Lo que funciona para una persona puede no ser adecuado —o incluso contraproducente— para otra.
Un día te levantas con dolor en la rodilla. Otro, notas una molestia persistente en el hombro o en la muñeca. No recuerdas ninguna caída, ningún golpe, ningún accidente. Aun así, el dolor está ahí… y no se va.
En ortopedia y traumatología, este tipo de dolor suele tener una explicación clara: lesiones por uso repetitivo
El cortisol no es una “hormona mala”. Es esencial para la vida. Regula cómo usamos la energía, cómo respondemos al estrés, cómo dormimos y cómo se adapta el cuerpo a las exigencias diarias. El problema aparece cuando sus niveles se mantienen alterados durante demasiado tiempo.
Dolores de cabeza que no ceden, tensión constante en el cuello, cansancio extremo sin razón aparente, molestias digestivas recurrentes. Muchas personas recorren consultorios médicos buscando una causa física clara… y no siempre la encuentran.
Esto no significa que el malestar sea “imaginario” o exagerado. Significa que, en ocasiones, el cuerpo expresa lo que la mente aún no logra verbalizar.